El pecado que mora en mi.
Published on 11/06,2011
Aquel día no era para nada igual que los demás. Algo grande había pasado dentro de mí, todo era hermoso tal como suena esa palabra. Todo mi alrededor, mis amigos, mi familia, el cielo, las montañas. Era libre.
HABIA ENCONTRADO A JESUS.
Tantas veces yo había escuchado esa frase y no la entendía. Yo sabía con toda seguridad y mi entendimiento, que todo sería diferente a partir de ese día. A todo mundo quería hablarle de Jesús. Algunos me escuchaban y a otros ya hasta les caía gordo pero yo me sentía feliz. Una de las cosas de las que yo estaba mas seguro que nada, era que yo no le fallaría más a JESÚS. Pero al pasar el tiempo me di cuenta de que había cosas que estaban muy dentro de mí y que me era muy difícil de cambiar. Una y otra vez le prometí a Dios que no le fallaría pero volvía a caer. A veces cuando estaba en la congregación pensaba cuando veía a algunos “hermanos en Cristo” (las personas que han conocido a JESÚS y le han aceptado en su corazón como señor y salvador, así como han reconocido su pecado y se han arrepentido, se convierten en hijos de Dios por eso se llaman hermanos entre sí. Quien no ha conocido a Cristo, no es hijo de Dios es solo creación de Dios). Cuando yo veía a ciertos Hermanos pensaba. ¿Por que no seré yo igual que ellos? De seguro ellos no han de pecar como yo. Muchas veces me sentí hipócrita por que decía que no volvería a pecar y lo volvía a hacer. Llegué al grado de sentirme derrotado y decir yo no puedo con esto para que me hago tonto. Parecía que hubiera dos personalidades distintas en mí. Pero gracias a La misericordia de Dios, el Espíritu Santo, estaba en mi y me hacia tener sed de Cristo. Si, aun cuando yo pecaba EL estaba en mi y me hacia sentir esa necesidad de arrodillarme y clamar por perdón y por ayuda divina. Dios sabe que durante mucho tiempo mis oraciones no fueron. Para pedir riqueza ni cosas similares. Eran para que el me ayudara a ser un mejor cristiano. No había momento más reconfortante y fortalecedor que cuando yo me arrodillaba y vaciaba mi corazón ante El.
Señor, yo se que tu sabes que aquel día en que te conocí, te entregué todo. Mi vida, mi corazón, mi voluntad. No estaba fingiendo ni mucho menos y se que sabes que cada que te hablo te lo entrego todo de nuevo. Se que el día que te dije no te fallaré era sincero. Pero tu ya sabias todo de mí, mi pasado mi presente y mi futuro. Por eso sé que dijiste:
Te equivocas, El pecado mora en ti, y si tú pudieras vivir sin pecar no hubiera sido necesario que yo enviara a JESÚS al calvario y muriera en la cruz. Y si no puedes dejar de pecar es por que tus paciones son mas fuertes que tu razón. Pero no son más fuertes que mi amor todo lo puedes en el amor de Cristo que te fortalece. Por que no es con fuerza tuya , sino con mi Espíritu y no podrás ser perfecto hasta que YO venga y te sane por que hay quien plata pero Yo soy el que doy el crecimiento, tu no puedes decidir el crecimiento por que ese lo doy YO y lo doy el día que a mi me parezca. Por que todo tiene una razón y los que me conocen en verdad saben que a los que viven en Cristo, todas las cosas les suceden para bien.
Deja ya de preocuparte por no pecar, mejor ocúpate de venir a mi en cada Día y en cada momento. Por que yo soy la fuente de todas las cosas verdaderas. La paz, la vida y la fortaleza. Ven a mí y busca mi presencia y todas las cosas buenas te vendrán por añadidura o consecuencia. Por que ¿si tu conmigo quien contra ti? Ama a Dios con todas tus fuerzas y con todo tu entendimiento y a tu prójimo como a ti mismo.
Hoy es el día que MI SEÑOR ha hecho para amarle y adorarle. Con todos sus problemas y tenciones. Pero aquí estaré plantado sobre la roca que es JESÚS. Y vendrán tormentas y tempestades y no temeré por que su vara y su callado infundirán aliento y valor en mí. No temeré por que estoy bajos sus alas, bajo su regazo, por que le he puesto como mi señor, mi fortaleza, mi castillo y mi esperanza. Y en la casa de mi DIOS morare por largos días. AMEN Y AMEN.